El lugar donde podés leer la Biblia dentro de un calefón

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martes, 10 de noviembre de 2015

Cortito #1


9 a.m. Día nublado, camino rumbo al colectivo para ir a trabajar. Paso por la Unidad Sanitaria San Martín - la salita de mi barrio - en la vereda, un hombre sobre una moto. Avanzo a su lado, me interpela: amigo, ¿Me harías un favor?, No vacilo, lo miro a los ojos y en tono neutro largo un sí, decime.
¿No me empujás la moto? Si no no me arranca - dice poniendo cara de circunstancia. Lo miro. Alrededor de treinta y cinco años, pelo corto, casco a medio poner, mal dormido, piel amarillenta por sobre su color trigueño natural - la observación dura un segundo. Sí, dale.
Bajamos a la calle. Apenitas hay que empujar, arranca al toque -aclara. Agarro fuerte la moto y empujo mientras voy tomando cada vez más velocidad con mis pies. Tal y como dijo, un metro de puja y el motor cobró vida.
Gritó un gracias por sobre el rugido del caño de escape y salió muy rápido hacia el lado de la estación de tren. Lo quedé mirando y ciento veinte metros después la moto explotó en mil pedazos, partiendo el aire con un bramido de trueno.

Sin reacción, miré la bola de fuego emerger del metal y al desconocido en su nuevo rol de veloz saeta contra la pared de una casa.
Decí que tenía el casco puesto...
Caminé sin pensar hacia el colectivo, incapaz de parpadear y de hacer otra cosa que no fuera oír.

Fuera de mí, los gritos se escuchaban como si mi cabeza estuviera oyendo desde abajo del agua.
Dentro de mí, un pitido incesante trasladaba la bomba al interior de mi cráneo.


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8 comentarios:

  1. Impresionante, Facu. Me has dejado de una pieza. Ni una sola pista hasta el momento crucial. Me encantó la realidad que describiste a través del protagonista. Brutal!
    Besos.

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    1. Eva, algo te he respondido en la casilla del G+, pero aprovecho para ampliar un poco más sobre la realidad descrita que mencionás.
      Este hecho, hasta la ida del motociclista, me ocurrió realmente en la mañana previa al relato.
      De ahí en más, la fórmula del "Qué hubiera pasado si..." - tan presente en mi cabeza - hizo el resto.

      La vida está repleta de insumos literarios :D

      Un beso grande

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  2. Un personaje que, opino, merece varios relatos más. Las incógnitas que me deja el micro (¿el fulano tiene superpoderes? ¿que es lo que suena en su cabeza, la bomba o algo más?), y que, para mí, tienen razón de ser, dan pie a esa sugerencia que te digo. ¿Te animás?
    Muy bueno, Facu.
    Saludos.

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    1. No voy a escribir el sentido que le di a este relato, no sólo porque es, por lejos, mucho menos interesante que el tuyo (jajajaja) si no también porque me quedo felizmente pasmado con tu interpretación.

      Tomo la posta, la agradezco y me animo a darle una continuidad.

      "¿Qué es lo que suena en la cabeza, la bomba o algo más?" No pude evitar rememorar la novela Ojos de Fuego de S.King.
      Gran pie para seguir.

      Un fuerte abrazo y nos estamos leyendo :D

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  3. Buum!!!
    Bárbaro, Facu, fue una exquisita degustación de lo que seguramente seguirás escribiendo.
    Felicitaciones.

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    1. Algo surgirá :)

      Un gran abrazo y bienvenido al Blog, mi amigo.

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  4. Temendo. Muy loco y con un fino humor negro que se agradece. Ese: «Decí que tenía el casco pesto...» es delirante.
    Al contrario de Juan, yo imaginé algo malo en la humanidad. El tipo explota en la moto, y el que lo ayuda, al haber estado en contacto con él, se contagia esa extraña bomba interna que lo hará estallar en cualquier momento.
    No sé. Juntá ideas y hacete un relato.
    Saludos.

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  5. Voy con vos Raulo en la interpretación. Al principio también lo vi al pibe este como un testigo de una explosión fortuita que ahora lleva consigo.
    Ahora, preñado de diversas ideas, muté.

    Armo una ensaladita y ni bien esté sazonada los llamo a la mesa.

    Lo del casco... me encanta esa parte también.

    ¡Abrazo rimbombante!

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